De crío, cuando venía a este pueblo de vacaciones, me contaron una historia referente al santo en cuestión, que, estando apoyado en esta piedra dejó la huella de su mano al sentarse a descansar, o al levantarse quizá. No se aprecia bien en la foto, pero yo he puesto los dedos en el mismo lugar y doy fe de que hay cinco hoyitos.
Bien, por el lugar donde estas muescas se encuentran, la posición, profundidad y demás, estudios científicos han demostrado que el santo no se apoyó para descansar, realmente tuvo que realizar un gran esfuerzo para que la piedra cediera...estaba cagando.
Bien, por el lugar donde estas muescas se encuentran, la posición, profundidad y demás, estudios científicos han demostrado que el santo no se apoyó para descansar, realmente tuvo que realizar un gran esfuerzo para que la piedra cediera...estaba cagando.
1 comentario:
¡La ciencia ha hablado!
(y le creo, cagar requiere un esfuerzo descomunal y cualquier otra explicación no tendría sentido, si no es esta)
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