Como pisadas de gato, así se iban estrellando las gotas de
una leve tormenta en el cristal y entonces pensé en la ecuación matemática que
hacía dejar la sugerente forma, el volumen, el peso, la velocidad, la cabeza,
los tornillos, las tuercas. No sé si una mente enferma es la que se cree sus
paranoias o la que tiene un agudo dolor de cabeza.
Lleva toda la vida lloviendo y habrán caído tantas gotas con
formas extrañas, que como un cuadro abstracto cada cual interpreta a su manera,
pero nunca pasa nada hasta que piensas que salpican cuchillos ensangrentando los
tornillos, las tuercas y el resto de la cabeza, seguramente sean paranoias o
quizá otra molesta y desagradable jaqueca.
Sea lo que sea no hay mal que cien años dure, con tres es suficiente.
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