8:30 de la mañana, charco verde de El Hornillo. Primer eclipse de mora conocido. Me di unos de los baños más refrescantes que recuerdo en cincuenta y tres años. Dormí encima de las piedras y al despertar me encontré con un montón de gente desnuda a mí alrededor. Algo que no pasa en realidad, ya que tengo que perderme por los sitios más difíciles para que mi desnudez no moleste a nadie, fue como un sueño, abrir los ojos y tener la guitarra custodiada por gente del mismo corazón, compartir un concierto improvisado, un ensayo excepcional con un público natural entregado y en pelotas, increíble, de verdad.
(algún graciosillo marcó mi árbol muerto)
-disculpado por su estado-...el del graciosillo.
No la dio tiempo a esconderse, estaba en la oscuridad paseándose por el pasillo cuando abrí la puerta y di la luz. Escapó hacia el salón, la acorralé y subió por la pared correteando de un rincón a otro del techo. No fue fácil pero al final pude atraparla. Siento haberla hecho pasar el mal trago…el de ver a un monstruo como yo, pero la vida es así de cruel…incluso para los animales.
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