28 de diciembre 11 noche
“gerardo smith solo”
- Culture Café -
Piedralaves (Ávila)
...Y CAI DE BRUCES
Ahora me duele el pulgar de la mano izquierda y también el hombro derecho.
Si no fuera porque empecé a las 12 de la noche hubiera pensado que era la inocentada que me correspondía, pero no, “improvisé” y caí desde el escenario al principio de la actuación mientras tocaba “Ahrg! Soy el amo”. Menudo titulo.Estaba eufórico con tanto aislamiento incompartido, estimulado a rabiar pillando fuerzas para comerme un concierto estúpido en el que no había nadie preparado para tal evento, ...excepto yo. Este es el primero que no busco, me lo propusieron al enterarse de mi afición al cante gratuito.
La audiencia, una familia con sus niños, gente mayor, cuatro escapados del pueblo y los de la cafetería en cuestión, no más de quince personas en total.
En ese primer solo de guitarra en el que estrenaba cuerdas, me dio por poner ambos pies encima de uno de los monitores y caí aparatosamente al no soportar mi peso añadido por el salto, dando con mis narices en el duro suelo. Me estrellé encima de la guitarra a la que extrañamente no pasó nada. No di tiempo a que nadie fuera a socorrerme, me levante con un dolor inmenso en el orgullo ya que mi cuerpo no era capaz de sentir en ese momento más que la propia energía, que activé por mi cuenta minutos antes para poder con eso y mucho más.
George Harrison hizo aquella canción “Cuando mi guitarra llora” y yo debería hacer ahora una que dijera “Cuando mi guitarra sangra”, me hice una herida en la mano tiñendo de rojo el mástil ya que no dejé de empuñarlo. La máquina seguía sonando y me dio tiempo suficiente para volver al escenario y seguir cantando antes de acabar la canción.
Fui jocoso con mi aparatoso tortazo y continué adrenalínico perdido con “Para sobrevivir” como si nada hubiera pasado. Muy alegórico el título pero era esa precisamente la que tenía preparada. La sangre me impedía deslizarme con soltura, pero no quise limpiarla para no olvidarme y no volver a dar salititos. Cuanto más tocaba más difícil se hacía y mas la sentía con mi particular regla, unidos de verdad. No podía parar el concierto por nada, aquello llegó al cerebro, fue una experiencia única y difícil de explicar. De verdad. Volví a saltar, a respirar, a gritar, a volar de nuevo y con más fuerza después de tal aterrizaje en el que no hubo nadie para sujetarme con los brazos extendidos, pero así fue, olvidé en el acto lo que me acababa de pasar.
Yo, el que trabaja ahí al lado de chupatintas y tan serio, reciente desconocido, en vez de sentir un ridículo total, llamé al diablo se apoderó de mí, me dio las fuerzas necesarias para superarlo y me sentí flotar, a causa de unas alas celestiales adosadas a mis omóplatos que en esta ocasión me proporcionó algún dios, tan blancas, azulinas y chisposas como lo negro, rojizo y estrellado del golpe.
Pues si, respecto a la guitarra, caí encima de ella y no pareció afectarla tal ostia ya que ni se desafinó. En veinticinco años nunca lo hizo, en tal caso la toqué mal y lo que es más increíble; no me culpa. Es la única forma de mujer que ahora duerme donde la dejé, y no porque no haya nadie que la toque mejor, sino porque he sido el único que la toca como la toca sabiendo que cualquiera podría tocarla mejor.
Se me acaba el cigarro y con él el tabaco y mi dedo ya no duele, da los espacios con suavidad en el teclado por inercia, por su propio peso, pero no duele, quizá otras cosas.Un beso a todos los que no decís nunca nada y a los que si, dos.
Feliz año feliz.




Alguien que está muy lejos me dijo en una ocasión que para explicar a veces la realidad echamos mano de cosas irreales, increíbles o fantásticas. Seguramente la frase no era así, pero eso es a lo que me refiero, y es cierto. Dudo que vuelva a recordármelo.
Sentado en la casa donde los grifos me lo ponen tan difícil, creía que esa real irrealidad estaría plasmada en alguna foto. Sólo el recuerdo me hace añorarlo más, aunque esa añoranza tiene más que ver con la impotencia de mostrarlo que con el placer de recordarlo.
Me he cruzado, además de con paisajes nubosos al ras del suelo, con algún animal no identificado destripado en la carretera, con pájaros creo recordar, con personas corrientes, con un par de subnormales, con alguna con máscara como yo, con algunas de gran corazón, con la lluvia, con tormentas nada lejanas, con recuerdos jodidos a través de las montañas, con otros supervivientes, con un anochecer tenebroso, con un huevo frito, con un espejo cruel, con Kate Bush mientras escribo.

"Las pruebas han mostrado que la nueva artillería de aire es comparable a un arma nuclear en su efectividad y capacidad", anunció el jefe adjunto del Estado Mayor del Ejército, el coronel general Alexander Ruksin, en televisión. Sin embargo, al contrario que las bombas nucleares, ésta no supone una amenaza medioambiental por no liberar radiación, aseguró Ruksin, quien ...bla, bla, bla,

He pensado en hacerme rico con esto, reinventar un "Madellman", quizás mejor un "Kent", tamaño natural claro, y llenarle de puntitos negros, regalárselo a las novias de turno para cuando les entren ese tipo de ganas. Para las más cochinas el muñeco plagado de puntitos blancos con pus y una bolsita para relleno.
Claro, también puede ser un color, el blanco por ejemplo, o cualquier otro pero claro, porque también los hay oscuros. El negro es muy oscuro, 

Eso o nada. El orgullo debe tener otros colores no tan claros.

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Ayer mientras paseaba en la moto paré en Guisando, bonito pueblo de la zona, y tomándome un botellín en un bar soporté durante unos minutos una de las corridas de toros de San Isidro. Y me dio por pensar en el control antidoping de los ciclistas y el por qué de no controlarlo en los toreros también, aunque no estoy seguro de que se haga o no, al menos no se oye hablar de ello, pero podrían salir drogados al ruedo, ya que no deja de ser una competencia entre otros toreros, los más valientes, los más arriesgados, los más dotados, los más chulos etc., los más..jpg)

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